Por qué me incomoda recibir ayuda
Sobre el contenido
Hay personas que pueden sostener mucho.
Escuchar, resolver, acompañar, estar para otros.
Pero cuando alguien les pregunta:
“¿Y tú cómo estás?”
No saben muy bien qué responder.
A veces cuesta pedir ayuda no porque no la necesites, sino porque aprendiste a funcionar sin esperar demasiado de otros.
Quizá porque no siempre fue seguro depender.
Quizá porque aprendiste a no molestar.
Quizá porque ser fuerte fue la forma de protegerte.
Pero sostener todo solo/a también cansa.
Y dejarte cuidar —de a poco, con personas seguras— también puede ser parte de sanar.
Si este tema te resonó, en terapia podemos explorarlo juntos.
Cristián Varas Cruz
Psicólogo Clínico
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