Entiendo el espacio terapéutico como un proceso de construcción conjunta, donde paciente y terapeuta trabajan de manera colaborativa para comprender y abordar el malestar, donde la relación que se forma entre ambos es la base del proceso: un vínculo de confianza que promueve un rol activo de la persona, quien puede mostrarse tal como es y expresar con libertad aquello que le ocurre. Sé que no siempre es fácil poner en palabras lo que pasa o cómo uno se siente. Por ello, ofrezco un espacio de escucha, contención, reflexión y respeto, donde cada persona pueda sentirse segura para explorar distintos aspectos de ellos mismos y los demás. Trabajo con personas adultas, abordando distintas temáticas como estrés, ansiedad, depresión, habilidades sociales y emocionales, crisis vital, duelo, trauma, entre otras. Desde un enfoque que no busca solo eliminar el malestar, sino que también aprender a relacionarnos con él de una manera distinta.