Natalie P.
Hay personas que llegan a nuestras vidas y se convierten en una luz en medio de la oscuridad. Para Joaquín y para mí, esa persona ha sido nuestra Alyn 🤎 Hace dos años y ocho meses que caminamos de su mano, y no encuentro palabras suficientes para expresar lo que ha significado para nosotros. Cuando llegamos por primera vez a su consulta, nuestra vida estaba completamente rota. El dolor de perder a mi sobrino, la tristeza, la confusión y la desesperanza se habían instalado tan profundamente en nuestros corazones que, por momentos, no sabíamos cómo seguir viviendo con tanto dolor. Y ahí estaba ella. Con su humanidad, su sensibilidad y esa capacidad tan especial de escuchar, comprender y acompañar sin juzgar. Recuerdo perfectamente nuestra primera sesión. Recuerdo cuánto tiempo estuve hablando, llorando, soltando todo aquello que llevaba dentro en un desorden de ideas, como una metralleta que no paraba, y recuerdo cómo Alyn, sin preocuparse del reloj, simplemente estuvo ahí para escucharme. Ese día comenzó un vínculo que hoy ocupa un lugar inmensamente importante en nuestras vidas. Había asistido anteriormente a otras psicólogas, pero nunca había logrado sentir esa confianza tan profunda y genuina que sentí con ella desde el primer momento. Alyn ha sido mucho más que una profesional que nos acompaña. Ha sido una guía, un refugio y, muchas veces, ese empujón que necesitamos para recordar que podemos seguir adelante. Cada sesión con ella es salir con el corazón más liviano, con las emociones un poquito más ordenadas, con nuevas certezas y, sobre todo, con la confianza de que las cosas pueden mejorar. Tiene esa capacidad maravillosa de ayudarnos a encontrar respuestas incluso cuando nosotros mismos no sabemos cómo expresar lo que sentimos. También ha sido fundamental en uno de los aspectos más importantes de mi vida, que es ser mamá. Me ha ayudado a confiar en mi manera de maternar, a reconocer mis fortalezas, a comprender mis dificultades y a encontrar herramientas para acompañar a Joaquín en cada etapa en la que vamos atravesando, por que llego siendo un niñito y hoy ya es un pre adolescente en todo su esplendor. Me ha enseñado que maternar también implica aprender, equivocarse, reparar y volver a intentarlo. Y quizás una de las cosas que más agradeceré siempre es que Alyn no solo llegó a mi corazón, sino también al de mi hijo. Nos ha acompañado a ambos, nos ha ayudado a comprender nuestras emociones y a encontrar maneras de volver a levantarnos cuando la vida se pone difícil. En este camino incluso hemos recibido el alta y, al tiempo después, hemos vuelto. Porque la vida no siempre es sencilla, porque aparecen nuevas dificultades y porque hay espacios a los que uno sabe que puede volver cuando necesita encontrar nuevamente el camino. Para nosotros, ese espacio siempre ha sido el de Alyn. Admiro profundamente su profesionalismo, pero aún más su calidad humana. Su comprensión, su sensibilidad, sus palabras y hasta sus abrazos tienen una forma especial de sostener y sanar. A veces me pregunto cómo logra entregar tanto de sí misma, considerando todo lo que también implica su propia vida como mujer, mamá y profesional. Creo sinceramente que Alyn es una persona excepcional. De esas que no solo ejercen una profesión, sino que dejan huellas profundas en la vida de quienes tienen la fortuna de encontrarlas. Alyn nos recibió cuando estábamos rotos, nos acompañó cuando no sabíamos cómo continuar y nos ayudó a descubrir que, aunque hay dolores que nunca desaparecen, es posible aprender a vivir con ellos sin dejar de abrazar la vida (ese es un constante aprendizaje que nos da). No podría estar más agradecida por estos dos años y ocho meses de acompañamiento, por cada conversación, cada lágrima, cada abrazo y cada pequeño avance que, con el tiempo, se ha convertido en algo enorme. Sé que todavía hay mucho por aprender y sanar, pero también reconozco cuánto hemos avanzado en este camino y que Alyn ha sido una parte fundamental. Porque hay personas que te ayudan a atravesar los momentos más oscuros de tu vida, pero hay otras que, además, te enseñan a volver a encontrar tu propia luz. Para nosotros, Alyn ha sido ambas. Gracias, mi Alyn, por ayudarnos a volver a la vida, sin olvidar jamás a quien tanto amamos🫀✨
