A veces no es que estés mal. Estás cansada, sobrepasada, pensando demasiado, sosteniendo demasiado sola. Si sientes ansiedad, rumiación constante, tristeza que no se va, conflictos vinculares que se repiten, o simplemente una sensación de vacío o desconexión contigo misma, este puede ser un buen espacio para ti. Trabajo desde una terapia profunda, humana y respetuosa de los tiempos, orientada a que puedas comprender lo que te pasa, darle sentido a tu historia y dejar de cargar con lo que no te corresponde. No busco soluciones rápidas ni recetas, sino procesos que realmente produzcan alivio, claridad y cambio interno. En sesión no te juzgo, no te etiqueto y no te empujo. Te acompaño a ordenar lo que duele, a mirar con más amabilidad tu mundo interno y a construir formas más sanas de relacionarte contigo y con los demás. Además de la atención individual, realizo terapia grupal, un espacio de encuentro y trabajo terapéutico compartido, donde el vínculo con otros permite sentirse acompañado, validado y menos solo, y donde muchas veces aparecen comprensiones que no surgen en soledad. La terapia grupal no es solo hablar en grupo: es un espacio cuidado, profundo y transformador, especialmente potente para trabajar vínculos, autoestima, límites y procesos emocionales prolongados. Si sientes que ya intentaste “aguantar”, “pensar distinto” o “ser fuerte” y no fue suficiente, pedir ayuda también es una forma de cuidado. Puedes agendar cuando lo necesites. Aquí hay espacio para ir a tu ritmo.