"LO QUE CURA ES LA RELACIÓN Y EL AFECTO; NO HAY TERAPIA SIN VÍNCULO" Entiendo la psicoterapia como un espacio de encuentro genuino: un lugar donde la apertura, la honestidad y la calidez conviven con el rigor técnico, y donde incluso el humor tiene cabida. Un espacio, en definitiva, para explorar las propias vulnerabilidades con confianza y sin juicio. Mi trabajo se enmarca en el modelo Cognitivo Posracionalista, cuyo foco está puesto en acompañar a cada persona a comprender su propio orden experiencial: la manera singular en que organiza su experiencia y construye un sentido de continuidad e identidad a lo largo del tiempo. En el centro de este enfoque está la experiencia afectiva (las emociones que muchas veces no alcanzamos a reconocer) y cómo ésta moldea aquello que nos perturba y nos lleva a consultar. En este proceso, el paciente asume un rol activo y comprometido. La relación terapéutica es colaborativa: trabajamos juntos para hacer conscientes las emociones que subyacen al malestar y que, cuando permanecen fuera de nuestra conciencia, pueden expresarse como síntomas, una crisis de pánico, una depresión u otras formas de sufrimiento.