
Muchas veces lo que nos trae a terapia es la ansiedad: la sensación de estar en alerta constante, el cuerpo tenso o la dificultad para encontrar calma. En otros casos, es el dolor persistente. Y muchas veces, ambas experiencias están profundamente conectadas. Acompaño a mujeres que viven con ansiedad y dolor persistente, especialmente dolor pélvico crónico, endometriosis y adenomiosis. Mi enfoque busca ayudarte a comprender cómo tu sistema nervioso participa en estas experiencias, favoreciendo su regulación y una relación más segura con tu cuerpo. Iremos construyendo juntas un proceso ajustado a ti, promoviendo el autoconocimiento, la regulación emocional y tu autonomía. También acompaño procesos asociados a violencia de género, desde un espacio respetuoso y sin juicios. Si puedes, te sugiero tener a mano un bebestible, audífonos y pañuelos. Bienvenida, este espacio es para ti.