
Trabajo desde un enfoque integral del ser humano, donde todas las dimensiones de la persona —biológica, psicológica, social, cultural y espiritual— son de gran relevancia. Y, por supuesto, entendiendo que no llegamos solos a este mundo, incorporo una mirada vincular, donde ayudar a desarrollar, potenciar y sanar la relación entre padres e hijos es fundamental para el bienestar psicológico y una adecuada salud mental. Desde este piso, me enfoco en acompañar a personas en sus problemáticas relacionadas con la salud mental, desde la primera infancia hasta la adultez. Trabajo en el manejo de sus emociones y pensamientos, en el desarrollo de una identidad saludable y en el establecimiento de relaciones sanas, tanto consigo mismos como con otros. Asimismo, acompaño procesos de sanación de experiencias difíciles o traumáticas, así como de aquellos vínculos que han sido dañados, integrando una mirada respetuosa y comprensiva de la historia de cada persona. Todo esto se da dentro de un espacio amoroso, seguro y respetuoso, donde el vínculo terapéutico es un elemento central del proceso.
